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El Poder de la convicción - Fuerza de la Publicidad

Domingo, 18 Diciembre 2016 06:00 Escrito por
Poder de la convicción, fuerza de la Publicidad cómo su fuerza puede dañar a las personas. Poder de la convicción, fuerza de la Publicidad cómo su fuerza puede dañar a las personas. Foto: Gety Bisagni - Mirando a la Luna.

Digámoslo de manera clara, hay personas que están tan unidas a sus convicciones que no aceptan o comparten las de los demás.

Aquí estoy listo para explicaros el poder de la convicción, cómo su fuerza puede dañar a las personas.

Es fácil demostrar que las convicciones son omnipotentes y que todas las formas de poder derivan de ellas

Por ejemplo: los ejércitos son inútiles si los soldados no creen en la causa por la que combaten, o cuando se trata de mercenarios, si no están convencidos de que el comandante es capaz de conducirles a la victoria.

La ley es igualmente inútil si no es respetada.

La opinión religiosa se ha demostrado a menudo más potente que el Estado.

Se podría concluir que las convicciones son el poder fundamental en las relaciones sociales.

Se considera por tradición que las convicciones tienen orígenes mentales, pero esto es verdad solo para los orígenes próximos: en el fondo encontramos siempre, en cambio, una fuerza ejercitada al servicio de alguna doctrina.

Hoy existe la costumbre denegar a la razón una fuerza determinante en los asuntos humanos: además, el éxito científico es la demostración precisa de lo contrario.

Los hombres de ciencia prueban a los profanos inteligentes que una cierta actitud intelectual es favorable a la potencia militar y a la riqueza y todos deseábamos tanto precisamente estas cosas que la nueva actitud intelectual gane a la de la Edad Media a pesar de la fuerza de la tradición, las riendas de la iglesia y los sentimientos ligados a la teología católica.

 

Se me dice que la ortodoxia y la virtud me conducirán al Cielo después de la muerte; me gusta creer esto y, por tanto, con toda probabilidad lo creeré.

La causa de la fe ya no está en la ciencia, la evidencia de los hechos, sino en la sensación de placer que deriva de la convicción, junto con una fuerza afirmativa bastante vigorosa que hace creíble la propia convicción.

La fuerza de la publicidad pertenece al mismo tipo.

Es agradable creer en las píldoras, porque nos dan esperanza de una mejor salud; y es posible creer si sus cualidades nos vienen repetidas con suficiente frecuencia y énfasis.

La propaganda debe aprovecharse de deseos ya existentes, pero sustituye a la prueba de los hechos con las continuas repeticiones.

La fe, si no es simplemente tradicional nace de dos factores: deseodemostraciónrepetición.

Si no hay ni deseo ni demostración, ¡no habrá fe!

Para crear una fe de masa, del tipo que tiene importancia social, se necesita que estén presentes los tres elementos aunque en cantidades diferentes, la cualidad total de fe puede permanecer inmutada.

Para hacer aceptar una convicción que disponga de pocas pruebas, se necesita una propaganda más intensa que para una convicción ampliamente demostrada; tanto la una como la otra ofrecen a los deseos las mismas satisfacciones; y así.

Decía que la propaganda debe aprovecharse del deseo: para confirmarlo puedo citar el fracaso de la propaganda de Estado cuando se opone al sentimiento nacional.

El poder aplicado a la convicción, como todas las otras formas de poder, tiende a fundirse, a concentrarse, a conducir a un monopolio de Estado.

 

Sin embargo, hay algunos ejemplos importantes ejercitados sobre las convicciones.

El más interesante es el del pensamiento científico.

Hoy la ciencia está alentada por el Estado, pero antes no era así: Galileo tuvo que retractarse, se impidió a Newton convertirse en “director de la Casa de la Moneda”, Lavoisier fue guillotinado porque “la república no necesita científicos”.

Incluso estos últimos y algunos otros como ellos, fueron los creadores del mundo moderno y su importancia en la vida social fue más profunda de cualquier otro hombre pasado a la historia, sin excluir a Cristo y Aristóteles.

El único otro hombre cuya influencia tuvo una importancia similar fue Pitágoras y su existencia no es segura.

Leído: 1006 veces Modificado por última vez en Martes, 22 Agosto 2017 20:01

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