Digámoslo de manera clara, hay personas que están tan unidas a sus convicciones que no aceptan o comparten las de los demás.
Aquí estoy listo para explicaros el poder de la convicción, cómo su fuerza puede dañar a las personas.
Es fácil demostrar que las convicciones son omnipotentes y que todas las formas de poder derivan de ellas.
Por ejemplo: los ejércitos son inútiles si los soldados no creen en la causa por la que combaten, o cuando se trata de mercenarios, si no están convencidos de que el comandante es capaz de conducirles a la victoria.
La ley es igualmente inútil si no es respetada.

